AZUL OSCURO TIRANDO A ROJO

En mi primera publicación de mi blog, he creído oportuno hablar de "Azul oscuro tirando a rojo". Lo creí oportuno porque sin contar con mis ejercicios y prácticas realizadas durante mi formación (en Instituto de Cine Madrid), éste fue mi primer cortometraje como director. 

 

Todo empezó en noviembre del año 2015 en la puerta del Instituto de Cine Madrid, donde yo estudiaba por aquel entonces un curso de Montaje de Cine y TV. Me encontré una actriz, con la que ya había trabajado antes, llamada Nayma Romero. Esta actriz me propuso hacer un cortometraje para un festival en concreto de un pueblo grande. Los únicos dos requisitos para este festival eran: primero, una crítica social, a lo que yo sonreí calentándome las manos. Y segundo, que durará un minuto y veinte segundos

 

Después de haber pasado por experiencias amargas con el resultado de algunas prácticas anteriores (por las que todos pasamos), pensar en hacer algo fuera como director me intimidaba mucho. Igualmente contar y criticar algo, es demasiada tentación para este tonto escritor. Después de que varias personas me pasaron sus guiones, me di cuenta que ninguno de ellos valía para el formato de un minuto y veinte segundos. Todos perdían el sentido y la esencia al reducirlo tanto. En el fango de la colección de ideas, leí bien a fondo mi libreta donde había noticias actuales que suelo anotar cuando me informo que pasa en el mundo y una destacó. En la noticia contaban un hecho real de cómo un adolescente asesinaba a otro con una plancha porque pensaba que éste se estaba convirtiendo en un zombie. Recapacité un segundo y observé que el propio cine es muy peligroso para aquellos pequeños que aún no logran diferenciar ficción de realidad. Madurando la idea recordé que mi sueño de la infancia siempre fue volar y que solía ponerme 'capas' con las sábanas o mantas que encontraba por la casa. Lo tenía claro, hablemos de Superman.

 

Una vez encontrada la idea, Internet me deleitó con decenas de casos reales al rededor del mundo. Niños con todo tipo de disfraces (Spiderman, el Zorro, Batman, etc) tirándose de sus balcones, incluso con algunos casos de sus madres cayendo tras ellos intentando agarrarlos. Encontrar al equipo que luego se convirtió en mi familia, la mejor parte. Encontrar sitio con terraza para poder rodarlo, tras mucha desperación buscando por todo Madrid, miré un día hacía arriba viendo la casa donde vivía mi novia llamada Alma y dije "No me jodas.. Perfecto..". Y encontrar a mis queridas protagonistas fue un gustazo gracias a Andrea García, una productora que te lleva de la mano a la solución en el momento preciso.

 

Recuerdo el rodaje como si fuera ayer. Acababa de salir de Urgencias el día de antes por gastroenteritis severa, los nervios siempre me atacan al mismo sitio. Es impresionante el poder de la mente, no podía tenerme en pie pero recuerdo jugar con mi querida Sofía (actriz protagonista) como si tuviera yo también seis años. Muchos me preguntaron, "¿Por qué un plano secuencia?", a lo que yo respondí lo que había reflexionado anteriormente: "Rodar una niña tirándose por una ventana y que la gente lo entienda, es fácil. Hacer que la gente piense que se tira de verdad aun sabiendo que esta viendo ficción, eso es lo díficil y lo que quiero." Por suerte hubo muchas bocas abiertas e incluso algún grito de horror al ver a la pequeña saltar. He de confesar que sólo confiaba en una sóla persona para hacer la complicada fotografía de esta obra y era en Carlos Villafuerte, fue mi mayor acierto.

 

Referente a qué punto de vista utilizar fue muy claro, la imaginación de la niña con su obsesión con el mundo de Superman. Todos los departamentos remaron a una misma dirección, con una ambientación visual y sonora afinada. La clara paleta de colores, el mundo de la niña era rojo y azul (por Superman) y el mundo del personaje de su hermana (haciendo el papel de villana) de verde por la Kryptonita. Cuatro equipos de postproducción trabajando en paralelo a lo largo de nueve días y teníamos la criatura.

 

Hay una larga lista de directores que a lo largo de la historia del cine han salido en sus propias obras actuando, ya sea interpretando un personaje o haciendo un cameo. Es algo que siempre me ha apasionado. He de confesar que ni mi propia madre o novia lograron identificar mi voz, siendo una de las claras voces en OFF que salían del televisor. Pasé una hora examinando la voz de José Martínez Blanco, actor de doblaje en España, que trabajó en el personaje de Lex Luthor en la única película buena (la de 1979). Modifiqué y adapté mi voz a la suya, dentro de mi capacidad y experiencia, siendo la primera vez.

 

Entregamos ilusionados el cortometraje al festival al que estaba destinado y nos llevamos el primer derechazo en la cara, al no haber selección para nosotros. Un día malo, ¿todo fue en vano? Obvio no.  Seguí probando en más festivales. A día de hoy, cuatro de marzo del año 2017, de momento lleva un Premio al Público en ABARCA FILM FESTIVAL, en Murcia (España) y diecisiete selecciones oficiales: en Los Ángeles, Miami y Detroit (USA), en Ciudad de México, Aguascalientes y Tlanchana (México), en Buenos Aires (Argentina), en Detmold (Alemania), en Sylhet (Bangladés), en Wenzhou (China), en Jaipur (India), en un Festival Web, en Manila (Islas Filipinas) y en Madrid, Burgos, Ciudad Real y Jaén (España)

 

A veces sólo hay que tener una conversación, una excusa, una oportunidad más, una señal para decir "¡Vamos!". Si amas algo tanto como para que estés sonriendo como un niño cuando acaban de quitarte la guia del suero del brazo, si entre todos los "no sé, no sé si yo podré...", hay un "sí, sí, puedo". TODO, repito TODO, merece la pena.